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Macarons de frambuesa: Primer intento

Pues sí, hace ya mucho tiempo que tenía ganas de probar a hacer macarons en casa ¡es que aparte de ricos son super bonitos!. Y he leído ya en muchos sitios que son difíciles de hacer, que no desesperes si no te salen a la primera... pero claro, yo esas cosas las tomo como un reto, jajajaja. ^.^

Así que el otro día, que tenía tiempo libre y no sabía muy bien qué hacer, decidí que ya era hora de intentarlo.

Cogí mi libro de macarons de Annie Rigg, decidí de qué sabor iba a rellenarlos (y que, curiosamente, no viene en el libro), reuní todos los ingredientes, repasé bien las instrucciones, y me puse manos a la obra, con esperanza y determinación a partes iguales.

Pero a veces la ilusión no es suficiente, y esta fue una de esas veces... ¡conseguí hacer unos macarons absolutamente dignos de CraftFail!

Macarons de frambuesa

Jajaja, y eso que os estoy poniendo las fotos buenas... los más feos, los que se pegaron o rompieron, me los comí rápidamente para verlos lo menos posible. Orgullosa que es una :-P

Eso sí, de sabor estaban muy muy ricos, así que no fue un fracaso absoluto. Y además tengo muy claro cuál fue mi error, así que espero poder solucionarlo para la próxima ¡y enseñaros entonces unas fotos decentes!!

Por eso me he decidido al final a poneros la receta: Lo primero para desmentir lo de "a ti se te da todo bien" porque ya veis que no, que soy una persona humana, lo que pasa es que siempre os enseño las cosas bonitas, y no los experimentos fallidos, jajajaja. Y lo segundo porque realmente he visto ya en varios sitios diferentes esta misma receta y a la gente le salen bien, así que merece la pena que lo intentéis. Yo ahora os cuento el problemilla que tuve para que no os pase a vosotros lo mismo ¡y listo!

Macarons de frambuesa


Ingredientes:
Para la masa:
  •    120g de clara de huevo a temperatura ambiente (supuestamente equivalente a 3 huevos, ¡aquí es donde está el punto chungo de la receta!)
  •    40g de azúcar blanco
  •    100g de harina de almendra (yo usé almendras molidas de Vahiné)
  •    200g de icing sugar
  •    Colorante en pasta rosa (yo usé Claret de Sugarflair, aunque se me tostaron un poco y no se aprecia bien bien el color)

Para el relleno:
  •    125g de mantequilla
  •    125g de icing sugar
  •    Un buen puñado de frambuesas (yo utilicé las congeladas que venden en el Lidl)


Elaboración:
  • Tamizamos el icing sugar y las almendras (estas últimas me costó bastante trabajo tamizarlas, pero así conseguí eliminar algunos trocitos grandes de almendra que se habían colado entre el resto). Mezclamos muy bien ambos ingredientes en un bol y reservamos.
  • Montamos las claras a punto de nieve.
  • Añadimos el azúcar blanco y seguimos batiendo hasta que la mezcla esté brillante.
  • Añadimos ahora el colorante. Con muy poca cantidad es suficiente, basta con mojar un palillo en el colorante y remover un poquito las claras con él. Luego batís un poco y veréis como coge todo color enseguida.
  • Por último incorporamos la mezcla del azúcar con la almendra, pero esta vez con una espátula, sin batidora, y removiendo con movimientos envolventes para que las claras no se bajen mucho.
  • Cuando la masa esté homogénea cogemos una manga pastelera con una boquilla redonda y la rellenamos con la masa.
  • Forramos la bandeja del horno con papel de horno, y con ayuda de la manga pastelera vamos haciendo pegotes de 3 o 4 centímetros de diámetro.
  • Cuando tengamos la bandeja llena (salen unas 2 o 3 bandejas por receta, pero hay que hacerlas de una en una) le damos unos golpes secos contra la encimera para que suban las burbujas de aire.
  • Y ahora toca esperar... dependiendo de la temperatura y humedad ambiente el tiempo puede variar, pero podéis tomar como referencia unos 20 minutos... hay que esperar hasta que la masa se seque y al tocarlos no se noten pegajosos. Mientras esperamos podemos ir precalentando el horno.
  • Y cuando estén listos los metemos al horno. Unos 10 minutos a 170ºC.

Y ahora es cuando os cuento dónde estuvo mi fallo... fue básicamente la textura de la masa. Y es que cuando ya está todo mezclado la pasta obtenida debería ser bastante espesa y cremosa: lo suficiente como para aplicarla con manga pastelera y que mantenga la forma en la bandeja. Pero la mía quedó más líquida de lo que debía ¡y que conste que fuí consciente de ello! pero claro ¿cómo espesarla a esas alturas? lo suyo supongo que habría sido añadir más cantidad de almendra+azúcar, pero no me quedaba almendra, y espesarla sólo a base de azúcar me parecía una barbaridad porque iba a resultar demasiado empalagoso, así que finalmente decidí intentar apañarme con lo que tenía y rezar...

Llené la manga pastelera pero la masa estaba tan líquida que prácticamente se me "derramaba" por la boquilla sin apenas apretar, y obviamente una vez que estaba sobre la bandeja empezó a expandirse, con lo cual algunos se pegaron con los de al lado (obteniendo unos maravillosos macarons "dobles") y en general todos se fueron volviendo cada vez más grandes y más finitos.

Por culpa de eso algunos se me rompieron al quitarlos de la bandeja, de lo finitos que eran; y a la hora de rellenar tuve que ponerles poco relleno a todos, porque si no me daba la sensación que iba a ser casi como comerse el buttercream a cucharadas.

La única explicación que se me ocurre es que le eché más clara de huevo de la cuenta, o quizá no la monté lo suficiente, y por eso la masa quedó líquida. Para la próxima lo intentaré sólo con 2 huevos, y si veo que se me queda demasiado seco montaré otra clara en un cacharro aparte y la iré añadiendo hasta tenerlo todo a mi gusto.


También tuve algún problemilla, aunque secundario, con el horneado. Y es que en mi horno 170ºC son demasiados para estos macarons ¡a los 5 minutos ya se estaban poniendo marroncitos pero aún estaban crudos por dentro! le bajé la temperatura al horno y conseguí que se hicieran bien sin tostarse mucho más, pero el daño ya estaba hecho y el brillante color rosa de la masa quedó oculto tras la capita superior tostada... de todos modos asumo que esto es normal, porque ya estoy harta de ver que cada horno es un mundo, y la única forma de que las cosas salgan bien suele ser a base de probar, así que para la próxima ya sé que los tengo que poner a 150ºC ¡y problema solucionado!


Macarons de frambuesa

En cuanto al relleno, no tiene misterio, hice un sencillo buttercream con frambuesas:

  • Batimos a velocidad rápida la mantequilla con el azúcar al menos durante 5 minutos, hasta obtener una pasta cremosa y blanquecina, con textura como de helado.
  • Por otro lado batimos las frambuesas, y las colamos para quitar todas las pepitas.
  • Añadimos la pasta de frambuesa al buttercream y batimos bastante rato a velocidad rápida, para que la fruta se integre bien y desaparezca el aspecto de "cortado" que se obtiene al principio. Podéis añadir las frambuesas que queráis hasta que estéis satisfechos con el sabor, pero no os paséis si no queréis que el buttercream resulte demasiado blando.
  • Rellanamos una manga pastelera con el buttercream y vamos rellenando los macarons al gusto. Aunque ojo, que tienen que haberse enfriado antes de rellenarlos.
  • Una vez que estén todos terminados los dejamos reposar una media hora en la nevera... ¡y a comerrrrrrrrrr!!!!!!! os aseguro que están deliciosos, y el buttercream de frambuesa, que era la primera vez que lo hacía, me ha encantado, sin duda lo haré más veces, para otros postres.


¿Qué? ¿Os animáis a intentarlo? ¿Sois de los que aceptan un reto o preferís cocinar sobre seguro? ¡Contadme!

Ana
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Pues sí, hace ya mucho tiempo que tenía ganas de probar a hacer macarons en casa ¡es que aparte de ricos son super bonitos!. Y he leído ya en muchos sitios que son difíciles de hacer, que no desesperes si no te salen a la primera... pero claro, yo esas cosas las tomo como un reto, jajajaja. ^.^

Así que el otro día, que tenía tiempo libre y no sabía muy bien qué hacer, decidí que ya era hora de intentarlo.

Cogí mi libro de macarons de Annie Rigg, decidí de qué sabor iba a rellenarlos (y que, curiosamente, no viene en el libro), reuní todos los ingredientes, repasé bien las instrucciones, y me puse manos a la obra, con esperanza y determinación a partes iguales.

Pero a veces la ilusión no es suficiente, y esta fue una de esas veces... ¡conseguí hacer unos macarons absolutamente dignos de CraftFail!

Macarons de frambuesa

Jajaja, y eso que os estoy poniendo las fotos buenas... los más feos, los que se pegaron o rompieron, me los comí rápidamente para verlos lo menos posible. Orgullosa que es una :-P

Eso sí, de sabor estaban muy muy ricos, así que no fue un fracaso absoluto. Y además tengo muy claro cuál fue mi error, así que espero poder solucionarlo para la próxima ¡y enseñaros entonces unas fotos decentes!!

Por eso me he decidido al final a poneros la receta: Lo primero para desmentir lo de "a ti se te da todo bien" porque ya veis que no, que soy una persona humana, lo que pasa es que siempre os enseño las cosas bonitas, y no los experimentos fallidos, jajajaja. Y lo segundo porque realmente he visto ya en varios sitios diferentes esta misma receta y a la gente le salen bien, así que merece la pena que lo intentéis. Yo ahora os cuento el problemilla que tuve para que no os pase a vosotros lo mismo ¡y listo!

Macarons de frambuesa


Ingredientes:
Para la masa:
  •    120g de clara de huevo a temperatura ambiente (supuestamente equivalente a 3 huevos, ¡aquí es donde está el punto chungo de la receta!)
  •    40g de azúcar blanco
  •    100g de harina de almendra (yo usé almendras molidas de Vahiné)
  •    200g de icing sugar
  •    Colorante en pasta rosa (yo usé Claret de Sugarflair, aunque se me tostaron un poco y no se aprecia bien bien el color)

Para el relleno:
  •    125g de mantequilla
  •    125g de icing sugar
  •    Un buen puñado de frambuesas (yo utilicé las congeladas que venden en el Lidl)


Elaboración:
  • Tamizamos el icing sugar y las almendras (estas últimas me costó bastante trabajo tamizarlas, pero así conseguí eliminar algunos trocitos grandes de almendra que se habían colado entre el resto). Mezclamos muy bien ambos ingredientes en un bol y reservamos.
  • Montamos las claras a punto de nieve.
  • Añadimos el azúcar blanco y seguimos batiendo hasta que la mezcla esté brillante.
  • Añadimos ahora el colorante. Con muy poca cantidad es suficiente, basta con mojar un palillo en el colorante y remover un poquito las claras con él. Luego batís un poco y veréis como coge todo color enseguida.
  • Por último incorporamos la mezcla del azúcar con la almendra, pero esta vez con una espátula, sin batidora, y removiendo con movimientos envolventes para que las claras no se bajen mucho.
  • Cuando la masa esté homogénea cogemos una manga pastelera con una boquilla redonda y la rellenamos con la masa.
  • Forramos la bandeja del horno con papel de horno, y con ayuda de la manga pastelera vamos haciendo pegotes de 3 o 4 centímetros de diámetro.
  • Cuando tengamos la bandeja llena (salen unas 2 o 3 bandejas por receta, pero hay que hacerlas de una en una) le damos unos golpes secos contra la encimera para que suban las burbujas de aire.
  • Y ahora toca esperar... dependiendo de la temperatura y humedad ambiente el tiempo puede variar, pero podéis tomar como referencia unos 20 minutos... hay que esperar hasta que la masa se seque y al tocarlos no se noten pegajosos. Mientras esperamos podemos ir precalentando el horno.
  • Y cuando estén listos los metemos al horno. Unos 10 minutos a 170ºC.

Y ahora es cuando os cuento dónde estuvo mi fallo... fue básicamente la textura de la masa. Y es que cuando ya está todo mezclado la pasta obtenida debería ser bastante espesa y cremosa: lo suficiente como para aplicarla con manga pastelera y que mantenga la forma en la bandeja. Pero la mía quedó más líquida de lo que debía ¡y que conste que fuí consciente de ello! pero claro ¿cómo espesarla a esas alturas? lo suyo supongo que habría sido añadir más cantidad de almendra+azúcar, pero no me quedaba almendra, y espesarla sólo a base de azúcar me parecía una barbaridad porque iba a resultar demasiado empalagoso, así que finalmente decidí intentar apañarme con lo que tenía y rezar...

Llené la manga pastelera pero la masa estaba tan líquida que prácticamente se me "derramaba" por la boquilla sin apenas apretar, y obviamente una vez que estaba sobre la bandeja empezó a expandirse, con lo cual algunos se pegaron con los de al lado (obteniendo unos maravillosos macarons "dobles") y en general todos se fueron volviendo cada vez más grandes y más finitos.

Por culpa de eso algunos se me rompieron al quitarlos de la bandeja, de lo finitos que eran; y a la hora de rellenar tuve que ponerles poco relleno a todos, porque si no me daba la sensación que iba a ser casi como comerse el buttercream a cucharadas.

La única explicación que se me ocurre es que le eché más clara de huevo de la cuenta, o quizá no la monté lo suficiente, y por eso la masa quedó líquida. Para la próxima lo intentaré sólo con 2 huevos, y si veo que se me queda demasiado seco montaré otra clara en un cacharro aparte y la iré añadiendo hasta tenerlo todo a mi gusto.


También tuve algún problemilla, aunque secundario, con el horneado. Y es que en mi horno 170ºC son demasiados para estos macarons ¡a los 5 minutos ya se estaban poniendo marroncitos pero aún estaban crudos por dentro! le bajé la temperatura al horno y conseguí que se hicieran bien sin tostarse mucho más, pero el daño ya estaba hecho y el brillante color rosa de la masa quedó oculto tras la capita superior tostada... de todos modos asumo que esto es normal, porque ya estoy harta de ver que cada horno es un mundo, y la única forma de que las cosas salgan bien suele ser a base de probar, así que para la próxima ya sé que los tengo que poner a 150ºC ¡y problema solucionado!


Macarons de frambuesa

En cuanto al relleno, no tiene misterio, hice un sencillo buttercream con frambuesas:

  • Batimos a velocidad rápida la mantequilla con el azúcar al menos durante 5 minutos, hasta obtener una pasta cremosa y blanquecina, con textura como de helado.
  • Por otro lado batimos las frambuesas, y las colamos para quitar todas las pepitas.
  • Añadimos la pasta de frambuesa al buttercream y batimos bastante rato a velocidad rápida, para que la fruta se integre bien y desaparezca el aspecto de "cortado" que se obtiene al principio. Podéis añadir las frambuesas que queráis hasta que estéis satisfechos con el sabor, pero no os paséis si no queréis que el buttercream resulte demasiado blando.
  • Rellanamos una manga pastelera con el buttercream y vamos rellenando los macarons al gusto. Aunque ojo, que tienen que haberse enfriado antes de rellenarlos.
  • Una vez que estén todos terminados los dejamos reposar una media hora en la nevera... ¡y a comerrrrrrrrrr!!!!!!! os aseguro que están deliciosos, y el buttercream de frambuesa, que era la primera vez que lo hacía, me ha encantado, sin duda lo haré más veces, para otros postres.


¿Qué? ¿Os animáis a intentarlo? ¿Sois de los que aceptan un reto o preferís cocinar sobre seguro? ¡Contadme!

Ana

Plástico mágico 6: ¿Se deforma el plástico al hornearlo?

Esto no es lo que había pensado para hoy en un principio, pero una mala experiencia con una clienta me ha llevado a investigar el tema... y quiero compartir los resultados con vosotros para que a nadie le pase lo mismo.

En cualquier sitio que leáis acerca de plástico mágico encontraréis una frase del mismo tipo "encoge varias veces su tamaño y se pone más grueso, manteniendo su forma" (de hecho casi todo el mundo dice lo de encoge 7 veces su tamaño original, y a mí eso no me queda nada claro, no sé de dónde sale, pero bueno, eso ya es otro tema).

¿Se deforma el plástico mágico al hornearlo?

Y yo varias veces os he mostrado ejemplos de la reducción del tamaño, como aquí, aquí y aquí, para que vierais el efecto, y cómo efectivamente la forma de la pieza se mantiene. Sin embargo ¿hasta qué punto es esto cierto? ¿es la pieza final una reproducción exacta a escala de la pieza inicial? ¿o se produce algún tipo de deformación? la respuesta a esta pregunta, como siempre, dependerá del tipo y marca de plástico mágico que utilice cada uno (que hay muchas, aunque en todas partes no veamos más que Shrinkles). Yo os puedo hablar al detalle de la marca que siempre utilizo, y la que podéis encontrar en mi tienda: Polyshrink.

Si me llegáis a preguntar hace unos días os habría contestado rotundamente que las piezas no se deforman en absoluto, porque en todas las piezas que había hecho hasta ahora no había notado nada raro.

El problema ha venido cuando Elena, que utiliza para sus piezas formas geométricas perfectas: círculos, cuadrados... me escribió contándome que las figuras hechas con Polyshrink se le deformaban al hornearse. Al principio pensamos que sería por la forma de hornear o por la temperatura... pero como no me gusta dejar cabos sueltos me metí de lleno en el laboratorio, a hacer pruebas de horneado con círculos y cuadrados, y la conclusión fue concluyente: durante el horneado se producen ligeras deformaciones en las piezas, que son imposibles de notar en la mayoría de piezas, pero son claramente visibles cuando trabajamos con formas geométricas de este tipo. Sin embargo, no todos los colores de plástico reaccionan de la misma manera, así que paso a contaros en detalle mis observaciones:


Circulo y cuadrado de plastico traslucido

El plástico que mejor resultado da, lo mires por donde lo mires, es el traslúcido. Tanto el círculo como el cuadrado permanecen prácticamente perfectos, vamos, que nos haría falta casi coger la escuadra y el cartabón para poder detectar los fallos.

Este es el tipo de plástico que yo más utilizo, porque me encanta su textura para trabajar (es más blandito y con un tacto más suave que los otros) y me gusta el efecto final de las piezas. Por eso yo no había notado nunca ningún problema, ni siquiera en las piezas que llevan círculos o triángulos idénticos.


Circulo y cuadrado de plastico negro

Con el negro la conclusión final podría ser que se abomba un poco. Por eso el círculo se queda perfecto, y sin embargo los lados rectos del cuadrado se han curvado un poco hacia afuera, y las esquinas se han quedado como levantadas.

Así que genial para formas curvas, pero igual no tan genial para líneas rectas.


Circulo y cuadrado de plastico transparente

En cuanto al blanco y al transparente, en ambos he observado el mismo efecto, y es que las figuras se alargan un poco en un sentido, es decir, que el plástico en una direcciones se encoge más que en otras. ¿Véis en las fotos cómo los círculos se han achatado y se les ha puesto un poco forma de melón? y los laterales de los cuadrados se han torcido un poco también. No es nada muy exagerado, pero se nota, y puede afectar a nuestras piezas si no lo tenemos en cuenta.

Circulo y cuadrado de plastico blanco

Yo por ejemplo, para hacer unos pendientes como los de estilo hindú con plástico transparente, he optado por hornear primeros los círculos tal cual, y una vez que veo hacia dónde se han alargado los taladro como mejor convenga para que la sensación final no sea que "están torcidos". Esto dificulta un poco el trabajo, porque taladrar antes de hornear es infinitamente más fácil que hacerlo después, pero es la única forma de esquivar estas deformaciones y que las piezas queden realmente bien.


Así que ya veis ¡este plastiquito tiene sus limitaciones! aunque conocerlas puede ayudar a mitigarlas, por eso me he entretenido en contaros todo esto. Pero como todo en esta vida, al final el hecho de que un material nos guste más o menos va a venir condicionado por el tipo de piezas que hagamos y la forma de trabajar que tengamos, y lo que para alguien puede pasar desapercibido para otro puede ser un mundo ¡no vamos a ser todos iguales!

La pena de esto es que lo he aprendido un poco tarde, pero tengo que quedarme con lo bueno de la experiencia ¡todos los días se aprende algo! y la verdad es que Elena ha sido un cielo, comprensiva hasta el infinito, y amable a más no poder, así que tengo que dar gracias por ello. Y vosotros tenéis que pasar por su página de facebook, que os van a encantar sus fofuchas y sus pulseras de plástico mágico ^.^

¡Besitos, corazones!


Ana
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Esto no es lo que había pensado para hoy en un principio, pero una mala experiencia con una clienta me ha llevado a investigar el tema... y quiero compartir los resultados con vosotros para que a nadie le pase lo mismo.

En cualquier sitio que leáis acerca de plástico mágico encontraréis una frase del mismo tipo "encoge varias veces su tamaño y se pone más grueso, manteniendo su forma" (de hecho casi todo el mundo dice lo de encoge 7 veces su tamaño original, y a mí eso no me queda nada claro, no sé de dónde sale, pero bueno, eso ya es otro tema).

¿Se deforma el plástico mágico al hornearlo?

Y yo varias veces os he mostrado ejemplos de la reducción del tamaño, como aquí, aquí y aquí, para que vierais el efecto, y cómo efectivamente la forma de la pieza se mantiene. Sin embargo ¿hasta qué punto es esto cierto? ¿es la pieza final una reproducción exacta a escala de la pieza inicial? ¿o se produce algún tipo de deformación? la respuesta a esta pregunta, como siempre, dependerá del tipo y marca de plástico mágico que utilice cada uno (que hay muchas, aunque en todas partes no veamos más que Shrinkles). Yo os puedo hablar al detalle de la marca que siempre utilizo, y la que podéis encontrar en mi tienda: Polyshrink.

Si me llegáis a preguntar hace unos días os habría contestado rotundamente que las piezas no se deforman en absoluto, porque en todas las piezas que había hecho hasta ahora no había notado nada raro.

El problema ha venido cuando Elena, que utiliza para sus piezas formas geométricas perfectas: círculos, cuadrados... me escribió contándome que las figuras hechas con Polyshrink se le deformaban al hornearse. Al principio pensamos que sería por la forma de hornear o por la temperatura... pero como no me gusta dejar cabos sueltos me metí de lleno en el laboratorio, a hacer pruebas de horneado con círculos y cuadrados, y la conclusión fue concluyente: durante el horneado se producen ligeras deformaciones en las piezas, que son imposibles de notar en la mayoría de piezas, pero son claramente visibles cuando trabajamos con formas geométricas de este tipo. Sin embargo, no todos los colores de plástico reaccionan de la misma manera, así que paso a contaros en detalle mis observaciones:


Circulo y cuadrado de plastico traslucido

El plástico que mejor resultado da, lo mires por donde lo mires, es el traslúcido. Tanto el círculo como el cuadrado permanecen prácticamente perfectos, vamos, que nos haría falta casi coger la escuadra y el cartabón para poder detectar los fallos.

Este es el tipo de plástico que yo más utilizo, porque me encanta su textura para trabajar (es más blandito y con un tacto más suave que los otros) y me gusta el efecto final de las piezas. Por eso yo no había notado nunca ningún problema, ni siquiera en las piezas que llevan círculos o triángulos idénticos.


Circulo y cuadrado de plastico negro

Con el negro la conclusión final podría ser que se abomba un poco. Por eso el círculo se queda perfecto, y sin embargo los lados rectos del cuadrado se han curvado un poco hacia afuera, y las esquinas se han quedado como levantadas.

Así que genial para formas curvas, pero igual no tan genial para líneas rectas.


Circulo y cuadrado de plastico transparente

En cuanto al blanco y al transparente, en ambos he observado el mismo efecto, y es que las figuras se alargan un poco en un sentido, es decir, que el plástico en una direcciones se encoge más que en otras. ¿Véis en las fotos cómo los círculos se han achatado y se les ha puesto un poco forma de melón? y los laterales de los cuadrados se han torcido un poco también. No es nada muy exagerado, pero se nota, y puede afectar a nuestras piezas si no lo tenemos en cuenta.

Circulo y cuadrado de plastico blanco

Yo por ejemplo, para hacer unos pendientes como los de estilo hindú con plástico transparente, he optado por hornear primeros los círculos tal cual, y una vez que veo hacia dónde se han alargado los taladro como mejor convenga para que la sensación final no sea que "están torcidos". Esto dificulta un poco el trabajo, porque taladrar antes de hornear es infinitamente más fácil que hacerlo después, pero es la única forma de esquivar estas deformaciones y que las piezas queden realmente bien.


Así que ya veis ¡este plastiquito tiene sus limitaciones! aunque conocerlas puede ayudar a mitigarlas, por eso me he entretenido en contaros todo esto. Pero como todo en esta vida, al final el hecho de que un material nos guste más o menos va a venir condicionado por el tipo de piezas que hagamos y la forma de trabajar que tengamos, y lo que para alguien puede pasar desapercibido para otro puede ser un mundo ¡no vamos a ser todos iguales!

La pena de esto es que lo he aprendido un poco tarde, pero tengo que quedarme con lo bueno de la experiencia ¡todos los días se aprende algo! y la verdad es que Elena ha sido un cielo, comprensiva hasta el infinito, y amable a más no poder, así que tengo que dar gracias por ello. Y vosotros tenéis que pasar por su página de facebook, que os van a encantar sus fofuchas y sus pulseras de plástico mágico ^.^

¡Besitos, corazones!


Ana

Evolution Madrid Norte ¡abrimos en Septiembre!

Miércoles otra vez y... ¡hace 2 semanas que no publico! sí, sí, el miércoles pasado me lo salté a la torera y os dejé aquí, compuestas y sin entrada... pero creedme, fue por una buena razón.

El caso es que mi niño hace poco decidió pillarme la vez y poner en marcha una idea que tenía en la cabeza desde hace mucho ¡montar su propia tienda!

La idea era abrir en Septiembre, y claro, con lo que a mí me gustan estos líos, no podía quedarme a un lado y he estado echándoles una mano en todo lo que puedo ¡con mucha envidia, eso sí, y de la mala mala!! verás tú cuando pueda yo abrir mi tienda, que se echen a temblar... aunque de momento con una tenemos suficiente, jeje, así que estamos centrando nuestros esfuerzos en conseguir que esto salga bien.

Las últimas semanas les he prestado mi mano de obra para labores como pintar el local, buscar, comparar y comprar accesorios de mobiliario... y lo más chulo ¡diseñar la página web! que ha quedado muy muy chula, y de la que estoy orgullosísima porque el diseño es completamente mío (de hecho, creo que se nota, jajajaja)

Página web de Evolution Madrid Norte

Después del trabajazo de ponerlo todo como quería se la enseñé cruzando los dedos... ¡y les gustó mucho! así que yo feliz de que mi trabajo tuviera buena acogida, y ellos presumiendo de página web ¡todos contentos!

Todavía está bastante vacía, claro, hay que ir metiendo todo el contenido poquito a poco, pero aún así os animo a que entréis a trastearla un poco y me deis vuestra opinión ¿os gusta cómo ha quedado? ¿echáis algo en falta o se os ocurre algo que se pueda mejorar? ¡ey, y también podéis entrar desde vuestro móvil, que hemos pensado en todo!

Y a partir de Septiembre os animo a visitar también la tienda física, que está en Alcobendas ¡y que va a ser la mejor tienda de juegos, cartas, comics, camisetas y chorradas frikis del planeta! o al menos de Madrid, jajajajaja, tampoco vamos a abusar... estoy segura de que si entráis os gustará, la están dejando bonita, bonita, y os atenderán divinamente porque son un equipo estupendo.

En fin, no me enrollo más, pero ya veis que tenía una buena excusa para haberos dejado tirados la semana pasada ¿podréis perdonarme?

¡Un besote gordo! ¡Y nos vemos en Evolution Madrid Norte!

Ana
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Miércoles otra vez y... ¡hace 2 semanas que no publico! sí, sí, el miércoles pasado me lo salté a la torera y os dejé aquí, compuestas y sin entrada... pero creedme, fue por una buena razón.

El caso es que mi niño hace poco decidió pillarme la vez y poner en marcha una idea que tenía en la cabeza desde hace mucho ¡montar su propia tienda!

La idea era abrir en Septiembre, y claro, con lo que a mí me gustan estos líos, no podía quedarme a un lado y he estado echándoles una mano en todo lo que puedo ¡con mucha envidia, eso sí, y de la mala mala!! verás tú cuando pueda yo abrir mi tienda, que se echen a temblar... aunque de momento con una tenemos suficiente, jeje, así que estamos centrando nuestros esfuerzos en conseguir que esto salga bien.

Las últimas semanas les he prestado mi mano de obra para labores como pintar el local, buscar, comparar y comprar accesorios de mobiliario... y lo más chulo ¡diseñar la página web! que ha quedado muy muy chula, y de la que estoy orgullosísima porque el diseño es completamente mío (de hecho, creo que se nota, jajajaja)

Página web de Evolution Madrid Norte

Después del trabajazo de ponerlo todo como quería se la enseñé cruzando los dedos... ¡y les gustó mucho! así que yo feliz de que mi trabajo tuviera buena acogida, y ellos presumiendo de página web ¡todos contentos!

Todavía está bastante vacía, claro, hay que ir metiendo todo el contenido poquito a poco, pero aún así os animo a que entréis a trastearla un poco y me deis vuestra opinión ¿os gusta cómo ha quedado? ¿echáis algo en falta o se os ocurre algo que se pueda mejorar? ¡ey, y también podéis entrar desde vuestro móvil, que hemos pensado en todo!

Y a partir de Septiembre os animo a visitar también la tienda física, que está en Alcobendas ¡y que va a ser la mejor tienda de juegos, cartas, comics, camisetas y chorradas frikis del planeta! o al menos de Madrid, jajajajaja, tampoco vamos a abusar... estoy segura de que si entráis os gustará, la están dejando bonita, bonita, y os atenderán divinamente porque son un equipo estupendo.

En fin, no me enrollo más, pero ya veis que tenía una buena excusa para haberos dejado tirados la semana pasada ¿podréis perdonarme?

¡Un besote gordo! ¡Y nos vemos en Evolution Madrid Norte!

Ana

Arcilla y naturaleza: Gredos Clay Festival

Mediados de Agosto y se me acabaron las vacaciones... menos mal que han dado bastante de sí: un poco de playa, algo de piscina, amigos, familia, viajes en coche ¡y por supuesto trabajo creativo!

Y es que del 2 al 5 de Agosto tuve el inmenso placer de participar en la primera edición del "Gredos Clay Festival" (GCF) ¡que fue absolutamente maravillosoooooooo!!

¿Que qué es el GCF? pues un encuentro "arcillero-fimotero", celebrado en plena sierra de Gredos (en La Galamperna, para ser más exactos ¡un sitio guay para unos días de relax!), en el que casi 40 locos de la arcilla polimérica nos hemos juntado para aprender, compartir ¡y reirnos mucho! Ha sido super intenso, aún estoy intentando que la cabeza no me estalle por exceso de información, jajaja, y ha merecido muuuuucho la pena. Vamos, que yo ya estoy esperando a que salga la próxima edición para apuntarme sí o sí, y os recomiendo encarecidamente que hagáis lo mismo si tenéis la oportunidad.



El primer día, nada más llegar, taller con Ana Belchí, ains, con lo que me gusta a mí esta mujer, es que tiene una forma de transmitir que te deja embobada... ¡y con Tony de maestro hornero! ¡menudo privilegio!


Hacer que la arcilla parezca metal oxidado tiene su ciencia: colores, texturas, bordes irregulares, montaje escalonado... y también estuvimos viendo montaje de piezas con alambre y cuestiones del uso de pegamentos ¡super completito!


La verdad es que trabajar con Ana Belchí es un placer siempre. Yo ya le tengo dicho que voy a ir persiguiéndola cual fan loca, jajajajaja.


Al día siguiente taller con Daniela D'uva ¡grande Daniela! la verdad es que yo no conocía su trabajo, pero conforme vi sus piezas me enamoré ¡y tendríais que verla trabajar! "delicatamente, con amore..."


Esto sí que fue pelearnos con el alambre y los alicates ¡aunque he decidido que me encanta!, aparte de la lección de degradados, uso de polvos de mica, modelado de hojas y flores y mil aplicaciones de la arcilla líquida.

Todo en riguroso italiano, jeje, aunque con lo expresiva que es Daniela no tuvimos ningún problema ¡y tiene unos puntos geniales!


También tuvimos un taller práctico de fotografía con Álvaro Valcarcel, que tuvo que sacar toda la paciencia que le quedaba en los bolsillos para conseguir que nos enteraramos de cómo utilizar el modo manual de la cámara reflex.


y luego nos dió unos cuantos trucos para la iluminación en interior, evitar brillos, evitar sombras, dar volumen... ¡toda una revelación! Ahí ando, intentando aplicar en mis fotos todo lo aprendido!


Y el último día, sin pena todavía porque no nos había dado tiempo a asimilar que el finde se nos acababa, taller con Noelía Contreras ¡y Alex Hernández, que no va a ser siempre "la pareja de"!


Un taller suuuuper completo, en el que vimos transferencias, texturas, pátinas, resina, algo de "arquitectura" para el montaje de la pieza (que tiene su miga) ¡y hasta montamos nosotros el borlón con antelina!
Todo ello salpicado con la simpatía, la espontaneidad y ese cierto toque macarrilla de Noelía y Alex, que siempre consiguen hacerte sentir como en casa.



Por la noche, para ahogar las penas, hubo fiesta, sorteos, intercambio de piezas y un grupo de whatsapp molón que me saca una sonrisa cada vez que alguien tiene una ocurrencia ¡gente, sois la caña! ¡todos y cada uno de vosotros! repetiría una y mil veces ¡UN GRACIAS GIGANTE!

¡Ey! y no puedo irme sin hacer una mención especial a Noemí de Pendientedti, que es una curranta nata, un poco locuela, cuyo esfuerzo se ha traducido en este maravilloso evento ¡una ola para Noemí!


Creo que el buen sabor de boca que me llevé del GCF va a durarme aún un tiempo, aunque ya se me hayan acabado las vacaciones, y es que eso es lo mejor del verano ¿no? el poder desconectar, dedicar el tiempo a lo que más te gusta y quedarte con algo de resaca que te dé fuerzas para la "vuelta al cole".

¿Qué tal vosotros? ¿estáis o habéis estado de vacaciones? ¿a qué dedicáis el tiempo? ¿y qué hacéis para desconectar cuando no podéis escaparos? ¡mil besotes para todos!

Ana
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Mediados de Agosto y se me acabaron las vacaciones... menos mal que han dado bastante de sí: un poco de playa, algo de piscina, amigos, familia, viajes en coche ¡y por supuesto trabajo creativo!

Y es que del 2 al 5 de Agosto tuve el inmenso placer de participar en la primera edición del "Gredos Clay Festival" (GCF) ¡que fue absolutamente maravillosoooooooo!!

¿Que qué es el GCF? pues un encuentro "arcillero-fimotero", celebrado en plena sierra de Gredos (en La Galamperna, para ser más exactos ¡un sitio guay para unos días de relax!), en el que casi 40 locos de la arcilla polimérica nos hemos juntado para aprender, compartir ¡y reirnos mucho! Ha sido super intenso, aún estoy intentando que la cabeza no me estalle por exceso de información, jajaja, y ha merecido muuuuucho la pena. Vamos, que yo ya estoy esperando a que salga la próxima edición para apuntarme sí o sí, y os recomiendo encarecidamente que hagáis lo mismo si tenéis la oportunidad.



El primer día, nada más llegar, taller con Ana Belchí, ains, con lo que me gusta a mí esta mujer, es que tiene una forma de transmitir que te deja embobada... ¡y con Tony de maestro hornero! ¡menudo privilegio!


Hacer que la arcilla parezca metal oxidado tiene su ciencia: colores, texturas, bordes irregulares, montaje escalonado... y también estuvimos viendo montaje de piezas con alambre y cuestiones del uso de pegamentos ¡super completito!


La verdad es que trabajar con Ana Belchí es un placer siempre. Yo ya le tengo dicho que voy a ir persiguiéndola cual fan loca, jajajajaja.


Al día siguiente taller con Daniela D'uva ¡grande Daniela! la verdad es que yo no conocía su trabajo, pero conforme vi sus piezas me enamoré ¡y tendríais que verla trabajar! "delicatamente, con amore..."


Esto sí que fue pelearnos con el alambre y los alicates ¡aunque he decidido que me encanta!, aparte de la lección de degradados, uso de polvos de mica, modelado de hojas y flores y mil aplicaciones de la arcilla líquida.

Todo en riguroso italiano, jeje, aunque con lo expresiva que es Daniela no tuvimos ningún problema ¡y tiene unos puntos geniales!


También tuvimos un taller práctico de fotografía con Álvaro Valcarcel, que tuvo que sacar toda la paciencia que le quedaba en los bolsillos para conseguir que nos enteraramos de cómo utilizar el modo manual de la cámara reflex.


y luego nos dió unos cuantos trucos para la iluminación en interior, evitar brillos, evitar sombras, dar volumen... ¡toda una revelación! Ahí ando, intentando aplicar en mis fotos todo lo aprendido!


Y el último día, sin pena todavía porque no nos había dado tiempo a asimilar que el finde se nos acababa, taller con Noelía Contreras ¡y Alex Hernández, que no va a ser siempre "la pareja de"!


Un taller suuuuper completo, en el que vimos transferencias, texturas, pátinas, resina, algo de "arquitectura" para el montaje de la pieza (que tiene su miga) ¡y hasta montamos nosotros el borlón con antelina!
Todo ello salpicado con la simpatía, la espontaneidad y ese cierto toque macarrilla de Noelía y Alex, que siempre consiguen hacerte sentir como en casa.



Por la noche, para ahogar las penas, hubo fiesta, sorteos, intercambio de piezas y un grupo de whatsapp molón que me saca una sonrisa cada vez que alguien tiene una ocurrencia ¡gente, sois la caña! ¡todos y cada uno de vosotros! repetiría una y mil veces ¡UN GRACIAS GIGANTE!

¡Ey! y no puedo irme sin hacer una mención especial a Noemí de Pendientedti, que es una curranta nata, un poco locuela, cuyo esfuerzo se ha traducido en este maravilloso evento ¡una ola para Noemí!


Creo que el buen sabor de boca que me llevé del GCF va a durarme aún un tiempo, aunque ya se me hayan acabado las vacaciones, y es que eso es lo mejor del verano ¿no? el poder desconectar, dedicar el tiempo a lo que más te gusta y quedarte con algo de resaca que te dé fuerzas para la "vuelta al cole".

¿Qué tal vosotros? ¿estáis o habéis estado de vacaciones? ¿a qué dedicáis el tiempo? ¿y qué hacéis para desconectar cuando no podéis escaparos? ¡mil besotes para todos!

Ana

Plástico mágico 5: Cómo imprimirlo en casa

Ya vimos la semana pasada, tras hacer algo de investigación, que existe una técnica o truco para poder imprimir en plástico mágico, de ese que a priori "no vale para impresora".

Hoy vamos a dejar a un lado la teoría y nos metemos de lleno con la práctica ¿qué tenemos que hacer para imprimir en plástico mágico?


Cómo imprimir en plástico mágico

Necesitamos:


Aplicamos la imprimación:
Lo primero es preparar nuestra hoja de plástico mágico para poder imprimir en ella, con ayuda de la imprimación para plásticos:
  • Elegimos un lugar de trabajo bien ventilado, pero a ser posible que no haya demasiado polvo en el ambiente.
  • Protegemos la mesa con papel o plástico, porque al ser spray habrá parte de la imprimación que saldrá irremediablemente fuera de nuestra superficie de trabajo.
  • Cogemos el algodón, papel, trapito o lo que mejor nos venga, lo mojamos en alcohol y limpiamos con él la superficie del plástico que vamos a tratar para eliminar cualquier resto de grasa o suciedad que pueda tener. Una vez limpio nos aseguramos de que no hemos dejado ningún resto (el algodón, por ejemplo puede soltar pelusillas, así que tened cuidado).
  • Agitamos enérgicamente el bote de imprimación durante unos segundos.
  • Aplicamos la imprimación sobre la cara limpia de nuestra hoja de plástico. Es mejor hacer varias pulsaciones cortas en lugar de una sola pulsación larga. La cantidad tendréis que verla a ojo… pero recordad que lo que queremos es conseguir una superficie con cierta rugosidad, así que no encharquéis el plástico, pero tampoco os quedéis cortos porque puede resultar demasiado liso.
  • Cuando creáis que es suficiente mirad el plástico a la luz y comprobad que la capa de imprimación ha quedado uniforme por toda la superficie.
Detalle de superficie de plástico rugosa

  • Y ya sólo queda dejarlo secar… veréis que en unos pocos minutos ya parece seco al tacto, no tarda mucho, pero en las instrucciones del bote veréis que indicará que hay que dejarlo secar unas 12 horas, así que buscadle un sitio apartado, donde no le caiga mucho polvo (tapadlo con algo si es necesario), y dejadlo reposar el tiempo indicado.
  • Una vez seco ya podéis manipularlo con toda tranquilidad ¡y sólo nos queda meterlo en la impresora! eso sí, aseguraos de que imprimís por la cara rugosa (ejem, no lo digo porque me haya pasado a mí ¿eh?) y acordaos de que después de imprimir la tinta requiere un ratito de secado.

Truco:
La imprimación también se puede aplicar sobre plástico transparente. Al aplicarla, la superficie quedará algo menos transparente, pero al hornear prácticamente no se nota. 



Otras cosas a que tener en cuenta:
Para preparar las imágenes que queremos imprimir hay dos cuestiones que tenemos que tener en cuenta:
  • Tamaño: El diseño que preparemos tiene que ser lo suficientemente grande para que cuando el plástico se encoja en el horno se quede del tamaño que queremos. Para ayudarnos con esto viene muy bien tener una regla de reducción como ya vimos hace un tiempecillo.
  • Color: Ya veremos con más detenimiento este tema, pero resulta que al encoger las piezas de plástico mágico los colores se intensifican, así que tendremos que imprimir las imágenes en tonos suaves, para que después de hornear queden como queremos, y no nos salgan demasiado oscuras.
Comparación entre plástico antes y después de hornear

Podéis ajustar esos dos parámetros como más fácil os resulte. Yo no me complico la vida en absoluto y lo hago con la herramienta más sencilla que tengo a mano: el Word.

Sobre un documento nuevo me resulta muy fácil dibujar líneas o formas del tamaño que necesito para tenerlas como guía y ajustar mis imágenes al tamaño preciso, y cuando ya las tengo listas de tamaño las aclaro con ayuda de las funciones de "brillo" y "contraste" que hay dentro del menú "herramientas de imagen".



¡Y ya está! ¡Ya podemos imprimir todo eso que antes no podíamos! Aunque, por favor, tened muy presente que la imprimación ayuda, pero no hace milagros, así que procurad tratar el plástico con cuidado después de imprimirlo, evitad roces y manipulaciones innecesarias, porque hasta que no lo horneéis la tinta no se fija completamente, y existe riesgo de estropear la imagen si no la tratamos con delicadeza.


Pero bueno, contadme ¿habéis pensado ya qué os gustaría imprimir? ¿sois más de dibujos, de fotos, o preferís simplemente jugar con fondos estampados como yo? ¡contadme, seguro que tenéis algo interesante que aportar!


(He enlazado esta entrada a la Fiesta de Enlaces de Personalización de Blogs)

Ana
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Ya vimos la semana pasada, tras hacer algo de investigación, que existe una técnica o truco para poder imprimir en plástico mágico, de ese que a priori "no vale para impresora".

Hoy vamos a dejar a un lado la teoría y nos metemos de lleno con la práctica ¿qué tenemos que hacer para imprimir en plástico mágico?


Cómo imprimir en plástico mágico

Necesitamos:


Aplicamos la imprimación:
Lo primero es preparar nuestra hoja de plástico mágico para poder imprimir en ella, con ayuda de la imprimación para plásticos:
  • Elegimos un lugar de trabajo bien ventilado, pero a ser posible que no haya demasiado polvo en el ambiente.
  • Protegemos la mesa con papel o plástico, porque al ser spray habrá parte de la imprimación que saldrá irremediablemente fuera de nuestra superficie de trabajo.
  • Cogemos el algodón, papel, trapito o lo que mejor nos venga, lo mojamos en alcohol y limpiamos con él la superficie del plástico que vamos a tratar para eliminar cualquier resto de grasa o suciedad que pueda tener. Una vez limpio nos aseguramos de que no hemos dejado ningún resto (el algodón, por ejemplo puede soltar pelusillas, así que tened cuidado).
  • Agitamos enérgicamente el bote de imprimación durante unos segundos.
  • Aplicamos la imprimación sobre la cara limpia de nuestra hoja de plástico. Es mejor hacer varias pulsaciones cortas en lugar de una sola pulsación larga. La cantidad tendréis que verla a ojo… pero recordad que lo que queremos es conseguir una superficie con cierta rugosidad, así que no encharquéis el plástico, pero tampoco os quedéis cortos porque puede resultar demasiado liso.
  • Cuando creáis que es suficiente mirad el plástico a la luz y comprobad que la capa de imprimación ha quedado uniforme por toda la superficie.
Detalle de superficie de plástico rugosa

  • Y ya sólo queda dejarlo secar… veréis que en unos pocos minutos ya parece seco al tacto, no tarda mucho, pero en las instrucciones del bote veréis que indicará que hay que dejarlo secar unas 12 horas, así que buscadle un sitio apartado, donde no le caiga mucho polvo (tapadlo con algo si es necesario), y dejadlo reposar el tiempo indicado.
  • Una vez seco ya podéis manipularlo con toda tranquilidad ¡y sólo nos queda meterlo en la impresora! eso sí, aseguraos de que imprimís por la cara rugosa (ejem, no lo digo porque me haya pasado a mí ¿eh?) y acordaos de que después de imprimir la tinta requiere un ratito de secado.

Truco:
La imprimación también se puede aplicar sobre plástico transparente. Al aplicarla, la superficie quedará algo menos transparente, pero al hornear prácticamente no se nota. 



Otras cosas a que tener en cuenta:
Para preparar las imágenes que queremos imprimir hay dos cuestiones que tenemos que tener en cuenta:
  • Tamaño: El diseño que preparemos tiene que ser lo suficientemente grande para que cuando el plástico se encoja en el horno se quede del tamaño que queremos. Para ayudarnos con esto viene muy bien tener una regla de reducción como ya vimos hace un tiempecillo.
  • Color: Ya veremos con más detenimiento este tema, pero resulta que al encoger las piezas de plástico mágico los colores se intensifican, así que tendremos que imprimir las imágenes en tonos suaves, para que después de hornear queden como queremos, y no nos salgan demasiado oscuras.
Comparación entre plástico antes y después de hornear

Podéis ajustar esos dos parámetros como más fácil os resulte. Yo no me complico la vida en absoluto y lo hago con la herramienta más sencilla que tengo a mano: el Word.

Sobre un documento nuevo me resulta muy fácil dibujar líneas o formas del tamaño que necesito para tenerlas como guía y ajustar mis imágenes al tamaño preciso, y cuando ya las tengo listas de tamaño las aclaro con ayuda de las funciones de "brillo" y "contraste" que hay dentro del menú "herramientas de imagen".



¡Y ya está! ¡Ya podemos imprimir todo eso que antes no podíamos! Aunque, por favor, tened muy presente que la imprimación ayuda, pero no hace milagros, así que procurad tratar el plástico con cuidado después de imprimirlo, evitad roces y manipulaciones innecesarias, porque hasta que no lo horneéis la tinta no se fija completamente, y existe riesgo de estropear la imagen si no la tratamos con delicadeza.


Pero bueno, contadme ¿habéis pensado ya qué os gustaría imprimir? ¿sois más de dibujos, de fotos, o preferís simplemente jugar con fondos estampados como yo? ¡contadme, seguro que tenéis algo interesante que aportar!


(He enlazado esta entrada a la Fiesta de Enlaces de Personalización de Blogs)

Ana

Plástico mágico 4: ¿Se puede imprimir?

Hay una pregunta ¡la pregunta del millón! que siempre me hacen cuando hablo de plástico mágico: ¿se puede imprimir el plástico mágico? y la respuesta, hasta ahora, era que no.

Bueno, a ver, existe un tipo de plástico especial que está pensado para imprimir en él, pero es bastante más caro que el normal y más difícil de conseguir. Y también hay algunos tipos de plástico mágico que tienen una de sus caras ligeramente rugosa, y utilizándolo con bastante cuidado se puede hacer un apaño e imprimir sobre él.

Sin embargo, el plástico de la marca Polyshrink que yo tengo en la tienda y muchos otros de los que encontraréis en tiendas tienen la superficie completamente lisa ¡tacto espejo! ¡y así no hay forma posible de utilizarlos en la impresora!

Peeeeero ¡no subestimeis mi maravilloso departamento de I+D! y es que digo yo ¿en qué se diferencia el plástico apto para impresora del que no lo es? ¿no habrá forma de solucionarlo? ¡pues sí, sí, sí, sí! ¡he encontrado la manera! pero bueno, a ver, empecemos por el principio.

¿Se puede imprimir el plástico mágico?


¿Qué impresora puedo utilizar?
Empiezo por aquí porque me parece un punto muy importante ¡no quiero que nadie estropee su impresora por mi culpa! Siempre que hable de imprimir en plástico mágico, sea del tipo que sea, me estoy refiriendo a utilizar una impresora de chorro de tinta. Absolutamente NUNCA utilicéis una impresora láser (de las de tóner) porque estas impresoras utilizan calor como medio de impresión. Algunas pueden alcanzar hasta 220ºC, y como ya sabemos (os recomiendo el artículo "Cómo hornear el plástico mágico") esa temperatura está por encima de la temperatura de horneado del plástico, lo que significa que se pondrá blando, se retorcerá e incluso empezará a quemarse... ¡menudo panorama! me imagino todo el interior de la impresora pringado y atascado de plástico blando y a medio chamuscar ¡no se os ocurraaaaaa! Y dicho esto, sigamos con el tema que nos interesa ☺.


¿Por qué no puedo imprimir en plástico mágico normal?
Pues a ver, os vais a contestar vosotros solos ¿qué pasa si ponemos una gota de agua sobre una hoja de plástico mágico? pues nada, no pasa absolutamente nada. Como la superficie del plástico es lisa y nada porosa, la gota de agua permanecerá sobre la superficie casi flotando, perfecta, redonda... el plástico repele al agua.

Gota de agua sobre plástico mágico

Así que, si en vez de hacer eso con una gota de agua lo hacemos con la tinta líquida de la impresora ¿qué pasará? pues exactamente lo mismo. El plástico repele la tinta, ésta se queda flotando sobre la superficie, y las imágenes se nos emborronan casi con mirarlas... así que mejor ni pensar en tocarlas (recortarlas, manipularlas, agujerearlas...).

Pero bueno, estamos aquí para encontrar una solución, así que profundicemos más en la cuestión ¿por qué el plástico repele la tinta? y ahora sí que nos metemos de lleno en una clase de ciencias, porque resulta que la culpa de todo la tiene nuestra amiga la "Tensión superficial".

Jajajajaja, no os asustéis, que ya estoy viendo a algunos huyendo del ordenador como si hubieran visto un demonio. Explicado de la forma más sencilla posible la tensión superficial es una fuerza que se genera en el interior de los líquidos y que se opone a que éstos aumenten su superficie. O dicho de otra manera, debido a la tensión superficial un líquido siempre tiende a tener la menor cantidad posible de superficie en contacto con cualquier otra cosa externa a él.

La tensión superficial hace posible que ciertos objetos floten en el agua, o que podamos hacer burbujas de jabón. Si tenéis cierta curiosidad científica os invito a leer más.

Pero el caso es que, para nuestra desgracia, también es la culpable de que se formen las gotas de los líquidos. Porque la mejor manera de conseguir una superficie de contacto mínima es meterse en una esfera (creedme, es así, aunque para demostrarlo tendría que convertir esto en una clase de matemáticas y eso ya me parece pasarme), así que el líquido intenta siempre parecerse lo más posible a una esfera.


Por eso cuando echamos una gota de agua sobre nuestro plástico vemos que se mantiene sobre la superficie, lo más redondita posible. Y es también lo que ocurre al intentar imprimir en el plástico, que la tinta se recoge en miles de pequeñas gotitas y se queda como flotando sobre la superficie.


¿Pero entonces por qué hay plásticos sobre los que sí se puede imprimir?
Ya os he dicho que la tensión superficial es una fuerza, y oye, contra una fuerza siempre se puede luchar, basta con conseguir una fuerza mayor que luche de nuestro lado y venceremos.

En este caso resulta que la superficie del plástico es tan lisa y ofrece tan poca resistencia que la tinta campa a sus anchas y hace lo que le viene en gana, es claramente el equipo ganador. Nuestra única opción es modificar de alguna manera la superficie del plástico, para que ofrezca más resistencia a la tinta y así ésta no sea capaz de formar gotitas por mucho que quiera

Y eso es precisamente lo que hacen los fabricantes de plástico imprimible: someten el plástico a una serie de procesos para darle mayor rugosidad, porque cuanto más rugosa sea la superficie, mayor resistencia encuentra la tinta.
Como os imaginareis hay procesos que no están a nuestro alcance, no vamos a montarnos una fábrica en casa… pero vamos a intentar obtener un resultado parecido!


Cómo aumentar la rugosidad
Pues os voy a contar dos ideas y vamos a comprobar realmente lo que pasa con cada una de ellas:
  • Lijar la superficie: con una lija de grano fino, lijamos en varias direcciones y así obtenemos una superficie rugosa. Es una técnica básica imprescindible, por ejemplo, para poder pintar con lápices de colores sobre el plástico.
  • Aplicar una imprimación: un spray de los que utilizan en los talleres de reparación de carrocerías precisamente para preparar las piezas de plástico y poder pintar sobre ellas. Suena un poco raro ¿pero si a ellos les funciona por qué no a nosotros?

Entremos pues al laboratorio…

Para este experimento he cogido una hoja de plástico mágico y la he dividido en tres zonas:
  • La parte izquierda está lijada.
  • La central no la he tocado, tiene la terminación original del plástico.
  • La de la derecha tiene aplicada una imprimación.
Hoja de plástico mágico con 3 tratamientos aplicados

He elegido un diseño de fondo continuo y he metido el plástico en la impresora:

Hoja de plástico con 3 tratamientos impresa

A priori ninguna de las tres partes tiene mala pinta ¿no? pero bueno, antes de nada vamos a dejarlo secar un rato, porque el plástico no es absorbente como el papel y la tinta necesita más tiempo para secarse.

Yo lo he dejado media hora a temperatura ambiente, que creo que es un tiempo razonable, y al volver he querido ver qué ocurría al pasar el dedo por encima…

Marca del dedo sobre el plástico mágico impreso

¡Oh la là! La parte lisa sigue estando completamente húmeda, y la tinta se emborrona muy fácilmente, la parte lijada (izquierda) está algo mejor y la parte derecha, con la imprimación, apenas se ha movido al pasarle el dedo aunque sí que se ha corrido un poquito...

Por si acaso vamos a dejarlo secar más tiempo, porque igual he sido muy impaciente y no lo he dejado lo suficiente, así que vamos a probar a dejarlo secar durante toda la noche y volvemos a probar.

Marca del dedo sobre el plástico tras 12 horas

¿Qué os parece? tras 12 horas de secado la tinta de la parte lijada y de la parte lisa sigue sin adherirse del todo al plástico, en cambio en la parte con imprimación parece que la tinta ha quedado bastante fija ¡EUREKA! ¡esto es lo que estábamos buscando!


Hablemos de la imprimación
En fin, ya os he soltado el rollo científico (lo siento, me ha salido la vena de ingeniera) así que ahora vamos a lo práctico.

La imprimación que yo he utilizado es una que se comercializa para las carrocerías de los coches, se usa para pretratar las piezas de plástico y poder pintarlas después. Hay muchas marcas en el mercado y podría servirnos cualquiera, lo único que tenemos que tener en cuenta es:
  • Que sea en spray: porque así es más cómodo de aplicar y de obtener la terminación rugosa que queremos. Hay algunas (pocas) que se aplican con brocha y pienso que son un engorro.
  • Que sea transparente: para que no nos modifique el color de base de nuestro plástico. Puede resultar obvio, pero si no os fijáis es muy probable que acabéis comprando una imprimación de color gris oscuro, ya que la mayoría son así.
  • Que sea compatible con el poliestireno: porque aunque nosotros lo llamemos plástico mágico y cualquier otra cosa nos suene a chino, resulta que en la industria a este tipo de plástico se le llama así: poliestireno.

Imprimación transparente para plásticos

Yo di bastantes vueltas hasta encontrar una imprimación para plásticos como la que quería y que se comercializara en botes pequeños (porque claro, como se utiliza en coches los botes que suelen vender son de 500ml ¡super grandes!) así que como soy una chica maja he traído varios botes y los tenéis disponibles en la tienda ¡más fácil imposible!


La semana que viene os contaré paso a paso cómo aplicar la imprimación correctamente, y también veremos algunas consideraciones extra a tener en cuenta a la hora de imprimir, para obtener los mejores resultados posibles, pero por hoy lo dejamos, que está resultando demasiado largo...

Lo que sí quiero que os quede muy claro es que la imprimación ayuda, pero no hace milagros. Hay que manejar el plástico con cierto cuidado después de imprimirlo, evitar roces y manipulaciones innecesarias, porque hasta que no lo horneamos la tinta no se fija completamente, y existe riesgo de estropear la imagen si no lo tratamos con un poco de delicadeza ¿ok?

Pero bueno, contadme ¿qué os parece esta idea? ¿se os ocurren cositas que querríais imprimir y hasta ahora no habéis podido? ¿veis interesante la opción de utilizar la impresora de casa con el plástico? ¿qué os ha parecido mi investigación? ¡estoy deseando leer lo que tengáis que decir en los comentarios!!

Ana
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Hay una pregunta ¡la pregunta del millón! que siempre me hacen cuando hablo de plástico mágico: ¿se puede imprimir el plástico mágico? y la respuesta, hasta ahora, era que no.

Bueno, a ver, existe un tipo de plástico especial que está pensado para imprimir en él, pero es bastante más caro que el normal y más difícil de conseguir. Y también hay algunos tipos de plástico mágico que tienen una de sus caras ligeramente rugosa, y utilizándolo con bastante cuidado se puede hacer un apaño e imprimir sobre él.

Sin embargo, el plástico de la marca Polyshrink que yo tengo en la tienda y muchos otros de los que encontraréis en tiendas tienen la superficie completamente lisa ¡tacto espejo! ¡y así no hay forma posible de utilizarlos en la impresora!

Peeeeero ¡no subestimeis mi maravilloso departamento de I+D! y es que digo yo ¿en qué se diferencia el plástico apto para impresora del que no lo es? ¿no habrá forma de solucionarlo? ¡pues sí, sí, sí, sí! ¡he encontrado la manera! pero bueno, a ver, empecemos por el principio.

¿Se puede imprimir el plástico mágico?


¿Qué impresora puedo utilizar?
Empiezo por aquí porque me parece un punto muy importante ¡no quiero que nadie estropee su impresora por mi culpa! Siempre que hable de imprimir en plástico mágico, sea del tipo que sea, me estoy refiriendo a utilizar una impresora de chorro de tinta. Absolutamente NUNCA utilicéis una impresora láser (de las de tóner) porque estas impresoras utilizan calor como medio de impresión. Algunas pueden alcanzar hasta 220ºC, y como ya sabemos (os recomiendo el artículo "Cómo hornear el plástico mágico") esa temperatura está por encima de la temperatura de horneado del plástico, lo que significa que se pondrá blando, se retorcerá e incluso empezará a quemarse... ¡menudo panorama! me imagino todo el interior de la impresora pringado y atascado de plástico blando y a medio chamuscar ¡no se os ocurraaaaaa! Y dicho esto, sigamos con el tema que nos interesa ☺.


¿Por qué no puedo imprimir en plástico mágico normal?
Pues a ver, os vais a contestar vosotros solos ¿qué pasa si ponemos una gota de agua sobre una hoja de plástico mágico? pues nada, no pasa absolutamente nada. Como la superficie del plástico es lisa y nada porosa, la gota de agua permanecerá sobre la superficie casi flotando, perfecta, redonda... el plástico repele al agua.

Gota de agua sobre plástico mágico

Así que, si en vez de hacer eso con una gota de agua lo hacemos con la tinta líquida de la impresora ¿qué pasará? pues exactamente lo mismo. El plástico repele la tinta, ésta se queda flotando sobre la superficie, y las imágenes se nos emborronan casi con mirarlas... así que mejor ni pensar en tocarlas (recortarlas, manipularlas, agujerearlas...).

Pero bueno, estamos aquí para encontrar una solución, así que profundicemos más en la cuestión ¿por qué el plástico repele la tinta? y ahora sí que nos metemos de lleno en una clase de ciencias, porque resulta que la culpa de todo la tiene nuestra amiga la "Tensión superficial".

Jajajajaja, no os asustéis, que ya estoy viendo a algunos huyendo del ordenador como si hubieran visto un demonio. Explicado de la forma más sencilla posible la tensión superficial es una fuerza que se genera en el interior de los líquidos y que se opone a que éstos aumenten su superficie. O dicho de otra manera, debido a la tensión superficial un líquido siempre tiende a tener la menor cantidad posible de superficie en contacto con cualquier otra cosa externa a él.

La tensión superficial hace posible que ciertos objetos floten en el agua, o que podamos hacer burbujas de jabón. Si tenéis cierta curiosidad científica os invito a leer más.

Pero el caso es que, para nuestra desgracia, también es la culpable de que se formen las gotas de los líquidos. Porque la mejor manera de conseguir una superficie de contacto mínima es meterse en una esfera (creedme, es así, aunque para demostrarlo tendría que convertir esto en una clase de matemáticas y eso ya me parece pasarme), así que el líquido intenta siempre parecerse lo más posible a una esfera.


Por eso cuando echamos una gota de agua sobre nuestro plástico vemos que se mantiene sobre la superficie, lo más redondita posible. Y es también lo que ocurre al intentar imprimir en el plástico, que la tinta se recoge en miles de pequeñas gotitas y se queda como flotando sobre la superficie.


¿Pero entonces por qué hay plásticos sobre los que sí se puede imprimir?
Ya os he dicho que la tensión superficial es una fuerza, y oye, contra una fuerza siempre se puede luchar, basta con conseguir una fuerza mayor que luche de nuestro lado y venceremos.

En este caso resulta que la superficie del plástico es tan lisa y ofrece tan poca resistencia que la tinta campa a sus anchas y hace lo que le viene en gana, es claramente el equipo ganador. Nuestra única opción es modificar de alguna manera la superficie del plástico, para que ofrezca más resistencia a la tinta y así ésta no sea capaz de formar gotitas por mucho que quiera

Y eso es precisamente lo que hacen los fabricantes de plástico imprimible: someten el plástico a una serie de procesos para darle mayor rugosidad, porque cuanto más rugosa sea la superficie, mayor resistencia encuentra la tinta.
Como os imaginareis hay procesos que no están a nuestro alcance, no vamos a montarnos una fábrica en casa… pero vamos a intentar obtener un resultado parecido!


Cómo aumentar la rugosidad
Pues os voy a contar dos ideas y vamos a comprobar realmente lo que pasa con cada una de ellas:
  • Lijar la superficie: con una lija de grano fino, lijamos en varias direcciones y así obtenemos una superficie rugosa. Es una técnica básica imprescindible, por ejemplo, para poder pintar con lápices de colores sobre el plástico.
  • Aplicar una imprimación: un spray de los que utilizan en los talleres de reparación de carrocerías precisamente para preparar las piezas de plástico y poder pintar sobre ellas. Suena un poco raro ¿pero si a ellos les funciona por qué no a nosotros?

Entremos pues al laboratorio…

Para este experimento he cogido una hoja de plástico mágico y la he dividido en tres zonas:
  • La parte izquierda está lijada.
  • La central no la he tocado, tiene la terminación original del plástico.
  • La de la derecha tiene aplicada una imprimación.
Hoja de plástico mágico con 3 tratamientos aplicados

He elegido un diseño de fondo continuo y he metido el plástico en la impresora:

Hoja de plástico con 3 tratamientos impresa

A priori ninguna de las tres partes tiene mala pinta ¿no? pero bueno, antes de nada vamos a dejarlo secar un rato, porque el plástico no es absorbente como el papel y la tinta necesita más tiempo para secarse.

Yo lo he dejado media hora a temperatura ambiente, que creo que es un tiempo razonable, y al volver he querido ver qué ocurría al pasar el dedo por encima…

Marca del dedo sobre el plástico mágico impreso

¡Oh la là! La parte lisa sigue estando completamente húmeda, y la tinta se emborrona muy fácilmente, la parte lijada (izquierda) está algo mejor y la parte derecha, con la imprimación, apenas se ha movido al pasarle el dedo aunque sí que se ha corrido un poquito...

Por si acaso vamos a dejarlo secar más tiempo, porque igual he sido muy impaciente y no lo he dejado lo suficiente, así que vamos a probar a dejarlo secar durante toda la noche y volvemos a probar.

Marca del dedo sobre el plástico tras 12 horas

¿Qué os parece? tras 12 horas de secado la tinta de la parte lijada y de la parte lisa sigue sin adherirse del todo al plástico, en cambio en la parte con imprimación parece que la tinta ha quedado bastante fija ¡EUREKA! ¡esto es lo que estábamos buscando!


Hablemos de la imprimación
En fin, ya os he soltado el rollo científico (lo siento, me ha salido la vena de ingeniera) así que ahora vamos a lo práctico.

La imprimación que yo he utilizado es una que se comercializa para las carrocerías de los coches, se usa para pretratar las piezas de plástico y poder pintarlas después. Hay muchas marcas en el mercado y podría servirnos cualquiera, lo único que tenemos que tener en cuenta es:
  • Que sea en spray: porque así es más cómodo de aplicar y de obtener la terminación rugosa que queremos. Hay algunas (pocas) que se aplican con brocha y pienso que son un engorro.
  • Que sea transparente: para que no nos modifique el color de base de nuestro plástico. Puede resultar obvio, pero si no os fijáis es muy probable que acabéis comprando una imprimación de color gris oscuro, ya que la mayoría son así.
  • Que sea compatible con el poliestireno: porque aunque nosotros lo llamemos plástico mágico y cualquier otra cosa nos suene a chino, resulta que en la industria a este tipo de plástico se le llama así: poliestireno.

Imprimación transparente para plásticos

Yo di bastantes vueltas hasta encontrar una imprimación para plásticos como la que quería y que se comercializara en botes pequeños (porque claro, como se utiliza en coches los botes que suelen vender son de 500ml ¡super grandes!) así que como soy una chica maja he traído varios botes y los tenéis disponibles en la tienda ¡más fácil imposible!


La semana que viene os contaré paso a paso cómo aplicar la imprimación correctamente, y también veremos algunas consideraciones extra a tener en cuenta a la hora de imprimir, para obtener los mejores resultados posibles, pero por hoy lo dejamos, que está resultando demasiado largo...

Lo que sí quiero que os quede muy claro es que la imprimación ayuda, pero no hace milagros. Hay que manejar el plástico con cierto cuidado después de imprimirlo, evitar roces y manipulaciones innecesarias, porque hasta que no lo horneamos la tinta no se fija completamente, y existe riesgo de estropear la imagen si no lo tratamos con un poco de delicadeza ¿ok?

Pero bueno, contadme ¿qué os parece esta idea? ¿se os ocurren cositas que querríais imprimir y hasta ahora no habéis podido? ¿veis interesante la opción de utilizar la impresora de casa con el plástico? ¿qué os ha parecido mi investigación? ¡estoy deseando leer lo que tengáis que decir en los comentarios!!

Ana

Zapatitos de tela paso a paso

¡Hola caracolas! Hoy voy a salirme del tema del plástico mágico que llevo tratando unas semanas, pero resulta que acabo de tener un primito nuevo, y la ocasión merecía como poco hacerle unos zapatitos ¿no creéis? ¡que no todos los días aumenta la familia! Además la temporada de primavera-verano suele ser época de nacimientos, y quizá alguna nueva mamá haya pensado en hacer unos para su bebito...

Patucos de bebé de tela azul

Patrones hay muchos por Internet, no tenéis más que buscar "patrón zapatitos bebé" o en inglés "baby booties pattern" y encontraréis unos cuantos. Pero ojo, porque podéis encontrarlos de dos tipos:
  • Patrones para zapatitos de fieltro: los más fáciles de hacer, porque el fieltro se corta y no se desilacha, y encima sólo necesitais una capa de un fieltro gordito para tener unos patucos monos, no hace falta ponerles forro ni nada... la pega es que el fieltro pega demasiado calor como para hacer zapatos de verano, y además normalmente sólo podemos jugar con colores lisos, pero no estampados. Si queréis utilizar este tipo de patrones para hacer zapatos de tela tendréis que tener en cuenta el margen de tela extra que tenéis que cortar para poder doblar hacia dentro (porque la tela sí se deshilacha!)
  • Patrones para zapatitos de tela: normalmente ya llevan dibujado el margen de tela que hay que dejar para doblar. Son más complicados de hacer y por eso muchas veces vienen acompañados de las instrucciones de montaje, ¡porque tendremos que coserlos de manera que todas las costuras posibles queden hacia dentro y no se vean los bordes de la tela! son más difíciles, pero yo creo que son mucho más bonitos y versátiles, por eso hoy os quiero echar un mano con ellos.
  • Y estoy pensando que realmente también encontraréis patrones para zapatitos en crochet... pero esos son fácilmente distinguibles, jeje ^.^

Yo la verdad es que he buscado mucho ¡y leído mucho! y te das cuenta de que cada persona los cose a su manera, pero hay un tema más o menos común, y es cómo rematar para que las costuras queden hacia adentro. Unos lo hacen de una manera y otros de otra, y unos consiguen mejores resultados que otros... pero prestando atención puedes ir sacando pequeños trucos de cada explicación ¡hasta dar con la combinación perfecta! Me ha costado lo suyo, porque además yo soy nula con la máquina de coser, pero finalmente he conseguido lo que quería: unos zapatitos con TODAS las costuras hacia dentro ¡no se ve ni una!

Y como no me ha sido fácil conseguir la fórmula, voy a compartirla con vosotros.


Necesitamos:
  • Un patrón para zapatitos de tela. Sobre todo aseguraos de tener en cuenta el margen extra de tela que hay que tener para poder doblar los bordes hacia dentro. Yo no os puedo pasar el patrón que he utilizado para estos zapatos porque no es gratuito (en I think sew, tenéis muchísimos muy completos y a muy buen precio), pero el método es el mismo para casi cualquier tipo de zapato.
  • Tela fuerte para el empeine. Es la que va a darle consistencia al zapato, así que si la que os gusta es finita ponedle entretela para darle algo más de cuerpo.
  • Tela suave para el forro. Es la que irá en contacto con la piel del bebé, así que cuanto más agradable al tacto mejor. Y cuanto más natural también mejor, que transpire bien y no tengamos riesgo de alergias o algo parecido.
  • Opcional: Tela antideslizante para la suela. Si los zapatitos son para un recién nacido igual no hace falta y podéis hacer la suela con la misma tela que el empeine, pero si es para un niño que ya se mueve o gatea pues mejor antideslizante y le ayudamos un poco ☺
  • Hilo que combine con las telas. Y si tienen colores muy diferentes mejor que combine con la tela del empeine... yo cometí el error de utilizar un hilo del color del forro y hay zonas en que se me notan las puntadas por la parte de fuera.
  • Alfileres, muuuuuchos alfileres
  • Máquina de coser (y un poco de maña) o aguja para coser a mano.
  • Tijeras.
  • Pegamento para tela. No es obligatorio pero puede venir bien.
  • Plancha.



¡Y vamos a por ello!
Lo primero es imprimir el patrón en el tamaño adecuado. Hay muchos patrones que vienen ya en varios tamaños según la edad del bebé, pero si el nuestro no es así pues tendremos que calcular cómo de grande lo queremos e imprimir el patrón a una escala adecuada.

Ahora cortamos la tela. Para cada zapato necesitaremos dos piezas del empeine y dos de la suela (una con cada tela). Cuidado porque hay que cortarlas en espejo, para que cuando pongamos ambas piezas revés con revés nos coincidan a la perfección.
Yo además he cortado otra pieza de suela de una guata muy finita, para que quede un poco acolchada, pero no es necesario.

Piezas de tela cortadas

Empezamos a coser por el empeine. Cogemos ambas piezas, las colocamos derecho con derecho, de modo que nos quede hacia fuera el revés de ambas telas y cosemos toda la parte interior. Como ayuda podemos marcar por dónde debe ir la costura con tiza o rotulador de costurera. Yo lo he cosido a máquina y por eso he pillado ambas telas con alfileres, para evitar que se me desplacen.

Piezas del empeine encaradas

Una vez que esté cosido tenemos que darle la vuelta, pero antes comprobamos si tenemos recovecos como los míos, y en ese caso tenemos que hacer unas rajitas en la tela, para que al dar la vuelta la tela pueda irse a su sitio y no se nos quede pellizcado. Hay que cortar llegando justo hasta la costura, pero con cuidado de no romperla, y aunque no debería ser necesario a mí me gusta poner ahí una gotina de pegamento para tela y así me aseguro de que la tela no vaya a saltar por ahí... me quedo más tranquila.

Detalle costura empeine zapatitos

Ahora sí, le damos la vuelta, planchamos bien las costuras... y esto ya va teniendo buena pinta ¿no? ¡primera costura bien escondida!

Zapatito con la primera costura planchada

Lo siguiente es cerrar el talón. Para ello juntamos ambos extremos, con la parte vista del empeine hacia fuera.

Primer paso para coser el talón

Pillamos los dos extremos de la tela del forro con alfileres.

Alfileres sujetando el forro del talón

Y tiramos de la tela exterior hacia arriba, quedándose del revés.

Como colocar la tela para la costura

Ahí es donde tenemos que hacer la costura.

Costura del talón con alfileres

Una vez que la tengamos hecha volvemos a darle la vuelta para que quede todo como debe ser, y planchamos muy bien las costuras ¡esto ya va pareciendo un zapato!

Costura del talón terminada

Y lo mejor es que la costura del talón ha quedado completamente oculta ¡no se ve ni por un lado ni por otro! Y creédme que esto no fue fácil averiguar cómo hacerlo ^.^

Costura del talón por el otro lado

Ahora viene la parte truculenta, que es ponerle la suela... pero antes vamos a echar una costura rápida para terminar de unir las dos piezas del empeine y que no se nos muevan. No hace falta hacerla con un cuidado especial, es sólo una costura rápida, y la única precaución que debemos tener es hacerla muy próxima al borde, para estar seguros de que quedará en la parte de tela que doblaremos hacia dentro y no se verá.

Costura en el borde inferior del empeine

Para poner la suela empezamos con la pieza interior (la otra la dejamos para luego). La colocamos bajo nuestro zapato y vamos poco a poco haciendo coincidir los bordes y sujetándolos con alfileres. No es fácil en absoluto, a mí siempre me acaba sobrando tela por alguna parte, y sobre todo la parte del talón me cuesta horrores... pero a base de poner suficientes alfileres como para que el zapato parezca un puercoespín al final se queda bien.

Suela del zapato con alfileres

Una vez que esté todo bien sujeto hacemos la costura. Si somos muy valientes o tenemos bastante experiencia con la máquina de coser podemos hacerla a máquina, y si no pues la hacemos con un pespunte a mano bien apretadito y listo.

Zapato con parte de la base cosida

Y alguno dirá ¿pero esto que es? ¿te has vuelto loca, Ana? ¿tanta historia con esconder las costuras y ahora haces esto así, con todos los hilachos para fuera? jajajajaja, tranquilos, tranquilos, que ahora mismo lo arreglamos, con otro truqui de esos aprendidos...
Se trata simplemente de coger la otra pieza de la suela, la de tela antideslizante, y colocarla SOBRE el zapatito, con el revés mirando hacia nosotros. El zapato lo vamos doblando hacia adentro y vamos pillando el borde de la tela con alfileres para que no se mueva.
Y al final nos tenemos que quedar con una especie de sandwich, con las dos suelas una a cada lado y el resto del zapato apretujado dentro.

Resto de la suela sujeta con alfileres

Cosemos con cuidado el contorno. Aquí yo ya me dí por vencida y lo hice a mano, porque es complicadísimo no pillar pliegues de la tela y que nos quede pellizcada. Pero ojo, no lo cosáis entero, tenemos que dejar un trocito abierto para darle la vuelta (mejor si dejáis un poco más que yo, que luego me ví negra para darle la vuelta por ese hueco tan pequeño)

Contorno de la base cosido

¡Y ya casi casi lo tenemos! sólo tenemos que rematar el trozo que hemos dejado abierto con puntada escondida, planchar bien las últimas costuras, con mucho cuidadito ¡y listo para usar!

Zapatito de bebé terminado

¿A que queda mono? y realmente no es difícil, sólo la parte final da algún problemilla, pero en una tarde podemos tener una parejita de zapatos monísimos.

Sólo os doy otro consejo, y es que aunque la explicación se refiera todo el rato a un sólo zapato, es mejor ir haciendo los dos a la vez, porque así os aseguráis de ir haciéndolos de la misma manera, y dejando los mismos márgenes de tela, y es más probable que al terminar os queden los dos iguales... yo no lo hice así (si es que siempre aprendo a cabezazos!) y cuando terminé el segundo resultó ser bastante distinto al primero así que tuve que desarmarlo y rehacerlo cogiendo más margen de tela por algunos sitios y menos por otros para que quedara igual al primero que había hecho ¡un desastre, vamos!

¿Y vosotros? ¿qué tal se os da la máquina de coser? ¿habéis cosido alguna vez algo así y habéis metido la pata como yo? ¿a quién le regalaríais unos zapatitos como estos? ¡podéis contarme lo que queráis en los comentarios, son todo vuestros!


(He enlazado esta entrada a la Fiesta de Enlaces de Personalización de Blogs)

Ana
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¡Hola caracolas! Hoy voy a salirme del tema del plástico mágico que llevo tratando unas semanas, pero resulta que acabo de tener un primito nuevo, y la ocasión merecía como poco hacerle unos zapatitos ¿no creéis? ¡que no todos los días aumenta la familia! Además la temporada de primavera-verano suele ser época de nacimientos, y quizá alguna nueva mamá haya pensado en hacer unos para su bebito...

Patucos de bebé de tela azul

Patrones hay muchos por Internet, no tenéis más que buscar "patrón zapatitos bebé" o en inglés "baby booties pattern" y encontraréis unos cuantos. Pero ojo, porque podéis encontrarlos de dos tipos:
  • Patrones para zapatitos de fieltro: los más fáciles de hacer, porque el fieltro se corta y no se desilacha, y encima sólo necesitais una capa de un fieltro gordito para tener unos patucos monos, no hace falta ponerles forro ni nada... la pega es que el fieltro pega demasiado calor como para hacer zapatos de verano, y además normalmente sólo podemos jugar con colores lisos, pero no estampados. Si queréis utilizar este tipo de patrones para hacer zapatos de tela tendréis que tener en cuenta el margen de tela extra que tenéis que cortar para poder doblar hacia dentro (porque la tela sí se deshilacha!)
  • Patrones para zapatitos de tela: normalmente ya llevan dibujado el margen de tela que hay que dejar para doblar. Son más complicados de hacer y por eso muchas veces vienen acompañados de las instrucciones de montaje, ¡porque tendremos que coserlos de manera que todas las costuras posibles queden hacia dentro y no se vean los bordes de la tela! son más difíciles, pero yo creo que son mucho más bonitos y versátiles, por eso hoy os quiero echar un mano con ellos.
  • Y estoy pensando que realmente también encontraréis patrones para zapatitos en crochet... pero esos son fácilmente distinguibles, jeje ^.^

Yo la verdad es que he buscado mucho ¡y leído mucho! y te das cuenta de que cada persona los cose a su manera, pero hay un tema más o menos común, y es cómo rematar para que las costuras queden hacia adentro. Unos lo hacen de una manera y otros de otra, y unos consiguen mejores resultados que otros... pero prestando atención puedes ir sacando pequeños trucos de cada explicación ¡hasta dar con la combinación perfecta! Me ha costado lo suyo, porque además yo soy nula con la máquina de coser, pero finalmente he conseguido lo que quería: unos zapatitos con TODAS las costuras hacia dentro ¡no se ve ni una!

Y como no me ha sido fácil conseguir la fórmula, voy a compartirla con vosotros.


Necesitamos:
  • Un patrón para zapatitos de tela. Sobre todo aseguraos de tener en cuenta el margen extra de tela que hay que tener para poder doblar los bordes hacia dentro. Yo no os puedo pasar el patrón que he utilizado para estos zapatos porque no es gratuito (en I think sew, tenéis muchísimos muy completos y a muy buen precio), pero el método es el mismo para casi cualquier tipo de zapato.
  • Tela fuerte para el empeine. Es la que va a darle consistencia al zapato, así que si la que os gusta es finita ponedle entretela para darle algo más de cuerpo.
  • Tela suave para el forro. Es la que irá en contacto con la piel del bebé, así que cuanto más agradable al tacto mejor. Y cuanto más natural también mejor, que transpire bien y no tengamos riesgo de alergias o algo parecido.
  • Opcional: Tela antideslizante para la suela. Si los zapatitos son para un recién nacido igual no hace falta y podéis hacer la suela con la misma tela que el empeine, pero si es para un niño que ya se mueve o gatea pues mejor antideslizante y le ayudamos un poco ☺
  • Hilo que combine con las telas. Y si tienen colores muy diferentes mejor que combine con la tela del empeine... yo cometí el error de utilizar un hilo del color del forro y hay zonas en que se me notan las puntadas por la parte de fuera.
  • Alfileres, muuuuuchos alfileres
  • Máquina de coser (y un poco de maña) o aguja para coser a mano.
  • Tijeras.
  • Pegamento para tela. No es obligatorio pero puede venir bien.
  • Plancha.



¡Y vamos a por ello!
Lo primero es imprimir el patrón en el tamaño adecuado. Hay muchos patrones que vienen ya en varios tamaños según la edad del bebé, pero si el nuestro no es así pues tendremos que calcular cómo de grande lo queremos e imprimir el patrón a una escala adecuada.

Ahora cortamos la tela. Para cada zapato necesitaremos dos piezas del empeine y dos de la suela (una con cada tela). Cuidado porque hay que cortarlas en espejo, para que cuando pongamos ambas piezas revés con revés nos coincidan a la perfección.
Yo además he cortado otra pieza de suela de una guata muy finita, para que quede un poco acolchada, pero no es necesario.

Piezas de tela cortadas

Empezamos a coser por el empeine. Cogemos ambas piezas, las colocamos derecho con derecho, de modo que nos quede hacia fuera el revés de ambas telas y cosemos toda la parte interior. Como ayuda podemos marcar por dónde debe ir la costura con tiza o rotulador de costurera. Yo lo he cosido a máquina y por eso he pillado ambas telas con alfileres, para evitar que se me desplacen.

Piezas del empeine encaradas

Una vez que esté cosido tenemos que darle la vuelta, pero antes comprobamos si tenemos recovecos como los míos, y en ese caso tenemos que hacer unas rajitas en la tela, para que al dar la vuelta la tela pueda irse a su sitio y no se nos quede pellizcado. Hay que cortar llegando justo hasta la costura, pero con cuidado de no romperla, y aunque no debería ser necesario a mí me gusta poner ahí una gotina de pegamento para tela y así me aseguro de que la tela no vaya a saltar por ahí... me quedo más tranquila.

Detalle costura empeine zapatitos

Ahora sí, le damos la vuelta, planchamos bien las costuras... y esto ya va teniendo buena pinta ¿no? ¡primera costura bien escondida!

Zapatito con la primera costura planchada

Lo siguiente es cerrar el talón. Para ello juntamos ambos extremos, con la parte vista del empeine hacia fuera.

Primer paso para coser el talón

Pillamos los dos extremos de la tela del forro con alfileres.

Alfileres sujetando el forro del talón

Y tiramos de la tela exterior hacia arriba, quedándose del revés.

Como colocar la tela para la costura

Ahí es donde tenemos que hacer la costura.

Costura del talón con alfileres

Una vez que la tengamos hecha volvemos a darle la vuelta para que quede todo como debe ser, y planchamos muy bien las costuras ¡esto ya va pareciendo un zapato!

Costura del talón terminada

Y lo mejor es que la costura del talón ha quedado completamente oculta ¡no se ve ni por un lado ni por otro! Y creédme que esto no fue fácil averiguar cómo hacerlo ^.^

Costura del talón por el otro lado

Ahora viene la parte truculenta, que es ponerle la suela... pero antes vamos a echar una costura rápida para terminar de unir las dos piezas del empeine y que no se nos muevan. No hace falta hacerla con un cuidado especial, es sólo una costura rápida, y la única precaución que debemos tener es hacerla muy próxima al borde, para estar seguros de que quedará en la parte de tela que doblaremos hacia dentro y no se verá.

Costura en el borde inferior del empeine

Para poner la suela empezamos con la pieza interior (la otra la dejamos para luego). La colocamos bajo nuestro zapato y vamos poco a poco haciendo coincidir los bordes y sujetándolos con alfileres. No es fácil en absoluto, a mí siempre me acaba sobrando tela por alguna parte, y sobre todo la parte del talón me cuesta horrores... pero a base de poner suficientes alfileres como para que el zapato parezca un puercoespín al final se queda bien.

Suela del zapato con alfileres

Una vez que esté todo bien sujeto hacemos la costura. Si somos muy valientes o tenemos bastante experiencia con la máquina de coser podemos hacerla a máquina, y si no pues la hacemos con un pespunte a mano bien apretadito y listo.

Zapato con parte de la base cosida

Y alguno dirá ¿pero esto que es? ¿te has vuelto loca, Ana? ¿tanta historia con esconder las costuras y ahora haces esto así, con todos los hilachos para fuera? jajajajaja, tranquilos, tranquilos, que ahora mismo lo arreglamos, con otro truqui de esos aprendidos...
Se trata simplemente de coger la otra pieza de la suela, la de tela antideslizante, y colocarla SOBRE el zapatito, con el revés mirando hacia nosotros. El zapato lo vamos doblando hacia adentro y vamos pillando el borde de la tela con alfileres para que no se mueva.
Y al final nos tenemos que quedar con una especie de sandwich, con las dos suelas una a cada lado y el resto del zapato apretujado dentro.

Resto de la suela sujeta con alfileres

Cosemos con cuidado el contorno. Aquí yo ya me dí por vencida y lo hice a mano, porque es complicadísimo no pillar pliegues de la tela y que nos quede pellizcada. Pero ojo, no lo cosáis entero, tenemos que dejar un trocito abierto para darle la vuelta (mejor si dejáis un poco más que yo, que luego me ví negra para darle la vuelta por ese hueco tan pequeño)

Contorno de la base cosido

¡Y ya casi casi lo tenemos! sólo tenemos que rematar el trozo que hemos dejado abierto con puntada escondida, planchar bien las últimas costuras, con mucho cuidadito ¡y listo para usar!

Zapatito de bebé terminado

¿A que queda mono? y realmente no es difícil, sólo la parte final da algún problemilla, pero en una tarde podemos tener una parejita de zapatos monísimos.

Sólo os doy otro consejo, y es que aunque la explicación se refiera todo el rato a un sólo zapato, es mejor ir haciendo los dos a la vez, porque así os aseguráis de ir haciéndolos de la misma manera, y dejando los mismos márgenes de tela, y es más probable que al terminar os queden los dos iguales... yo no lo hice así (si es que siempre aprendo a cabezazos!) y cuando terminé el segundo resultó ser bastante distinto al primero así que tuve que desarmarlo y rehacerlo cogiendo más margen de tela por algunos sitios y menos por otros para que quedara igual al primero que había hecho ¡un desastre, vamos!

¿Y vosotros? ¿qué tal se os da la máquina de coser? ¿habéis cosido alguna vez algo así y habéis metido la pata como yo? ¿a quién le regalaríais unos zapatitos como estos? ¡podéis contarme lo que queráis en los comentarios, son todo vuestros!


(He enlazado esta entrada a la Fiesta de Enlaces de Personalización de Blogs)

Ana