Si alguien me hubiera preguntado la diferencia entre joyería y bisutería hace un tiempo habría tenido muy clara mi respuesta: los materiales utilizados. En joyería se trabajan metales nobles y piedras preciosas o semipreciosas y la bisutería engloba a todo lo demás, todo lo que, en definitiva, no es tan perdurable o tan... digamos, digno.
Lo malo de esto es que para la mayoría de los mortales la palabra "bisutería" tiene cierta connotación despectiva, la asociamos inconscientemente a cosas de mala calidad, cosas baratas que te sacan de un apuro en un momento dado pero que no terminan de darte confianza. Por muy hermosa y trabajada que sea, por ejemplo, una pieza de arcilla polimérica, siempre subsiste la idea de que "en el fondo no es más que un trozo de plástico" y casi estamos esperando el momento en que se rompa para poder decir "¿ves? esto pasa por utilizar bisutería". Y da igual el trabajo que lleve o lo impecablemente terminada que esté: la bisutería sigue siendo bisutería.
A mí esta idea me parece bastante injusta. No es lo mismo hablar de un collar chungo del chino que de una pieza bien trabajada. Y por eso yo creo que esa línea de separación entre lo que consideramos joyería y lo que no, es (o debería ser) mucho más delgada y difusa. ¿Qué pasa si combino cerámica con plata? ¿o si le añado a un anillo de arcilla polimérica un pequeño detalle de oro? ¿es eso joyería? ¿y si hago exactamente la misma pieza pero en vez de oro le añado cobre para darle una tonalidad diferente? ¿eso sería bisutería entonces? ¿puede contener hilo de colores una auténtica joya? cada uno tendrá su opinión, desde luego, pero al menos creo que os habré hecho pensar un poco.

¿Y por qué os suelto este rollo? Pues es simplemente una reflexión personal, porque he observado que cuando digo "me he apuntado a un curso de joyeria" la gente me mira con cierta admiración, y sin embargo cuando otras veces he dicho "voy a un curso de arcilla polimérica" me ponían cara de "ya está la loca esta con sus tonteriícas".
Me apetecía compartir mi reflexión con el mundo. Eso es todo.
Y sí, me he apuntado a un curso de joyería ^.^
Aunque de momento estamos trabajando con latón, así que no sé si se puede considerar realmente joyería... jejeje, pero el caso es que me apetecía enseñaros mis progresos ¡estoy emocionada!
¿Qué tal esta pulsera? hay que darle aún un buen acabado, pero me gusta bastante. La hicimos a partir de un hilo o alambre, primero conformado y luego martilleado para aplanarlo y darle resistencia ¡al más puro estilo de la forja medieval! me resulta super divertido hacer este tipo de cosas ;-)
También nos sirvió para aprender a poner remaches, hechos a partir de alambre, lo que me resultó super curioso.
Pero claro, no sólo de remaches vive el hombre, así que hemos estado practicando soldadura ¡cuidado chicos, tengo un soplete y sé cómo utilizarlo! jajajajaja, qué peligro tengo...
Hemos soldado desde una estructura abstracta con varios hilos y bolitas (por aquello de practicar, ya se sabe) hasta un anillo (para el cual tengo grandes planes, jeje, ya os lo enseñaré cuando esté terminado), o unos sencillos pendientes, a partir de hilo de dos grosores muy diferentes (los de la primera foto de la entrada).
También hemos hecho prácticas con la segueta, que puede parecer muy básico, pero os aseguro que la textura del metal no tiene nada que ver con la de la madera ¡en clase tenemos casi un pique para ver quién consigue terminar el día sin romper ningún pelo!
La verdad es que me está encantando. Las horas en el taller se me pasan como si fueran minutos, y es tan estimulante... llevamos pocos días y tengo la sensación de que podría hacer cualquier cosa.
Y ya si pienso en las posibilidades de combinar estas técnicas con otros materiales de los que conozco... uf, uf, uf, tengo que ponerme ya a diseñar joyitas nuevas.
Porque digan lo que digan, una verdadera joya no tiene por qué estar hecha de oro.
¿O sí?
Si alguien me hubiera preguntado la diferencia entre joyería y bisutería hace un tiempo habría tenido muy clara mi respuesta: los materiales utilizados. En joyería se trabajan metales nobles y piedras preciosas o semipreciosas y la bisutería engloba a todo lo demás, todo lo que, en definitiva, no es tan perdurable o tan... digamos, digno.
Lo malo de esto es que para la mayoría de los mortales la palabra "bisutería" tiene cierta connotación despectiva, la asociamos inconscientemente a cosas de mala calidad, cosas baratas que te sacan de un apuro en un momento dado pero que no terminan de darte confianza. Por muy hermosa y trabajada que sea, por ejemplo, una pieza de arcilla polimérica, siempre subsiste la idea de que "en el fondo no es más que un trozo de plástico" y casi estamos esperando el momento en que se rompa para poder decir "¿ves? esto pasa por utilizar bisutería". Y da igual el trabajo que lleve o lo impecablemente terminada que esté: la bisutería sigue siendo bisutería.
A mí esta idea me parece bastante injusta. No es lo mismo hablar de un collar chungo del chino que de una pieza bien trabajada. Y por eso yo creo que esa línea de separación entre lo que consideramos joyería y lo que no, es (o debería ser) mucho más delgada y difusa. ¿Qué pasa si combino cerámica con plata? ¿o si le añado a un anillo de arcilla polimérica un pequeño detalle de oro? ¿es eso joyería? ¿y si hago exactamente la misma pieza pero en vez de oro le añado cobre para darle una tonalidad diferente? ¿eso sería bisutería entonces? ¿puede contener hilo de colores una auténtica joya? cada uno tendrá su opinión, desde luego, pero al menos creo que os habré hecho pensar un poco.

¿Y por qué os suelto este rollo? Pues es simplemente una reflexión personal, porque he observado que cuando digo "me he apuntado a un curso de joyeria" la gente me mira con cierta admiración, y sin embargo cuando otras veces he dicho "voy a un curso de arcilla polimérica" me ponían cara de "ya está la loca esta con sus tonteriícas".
Me apetecía compartir mi reflexión con el mundo. Eso es todo.
Y sí, me he apuntado a un curso de joyería ^.^
Aunque de momento estamos trabajando con latón, así que no sé si se puede considerar realmente joyería... jejeje, pero el caso es que me apetecía enseñaros mis progresos ¡estoy emocionada!
¿Qué tal esta pulsera? hay que darle aún un buen acabado, pero me gusta bastante. La hicimos a partir de un hilo o alambre, primero conformado y luego martilleado para aplanarlo y darle resistencia ¡al más puro estilo de la forja medieval! me resulta super divertido hacer este tipo de cosas ;-)
También nos sirvió para aprender a poner remaches, hechos a partir de alambre, lo que me resultó super curioso.
Pero claro, no sólo de remaches vive el hombre, así que hemos estado practicando soldadura ¡cuidado chicos, tengo un soplete y sé cómo utilizarlo! jajajajaja, qué peligro tengo...
Hemos soldado desde una estructura abstracta con varios hilos y bolitas (por aquello de practicar, ya se sabe) hasta un anillo (para el cual tengo grandes planes, jeje, ya os lo enseñaré cuando esté terminado), o unos sencillos pendientes, a partir de hilo de dos grosores muy diferentes (los de la primera foto de la entrada).
También hemos hecho prácticas con la segueta, que puede parecer muy básico, pero os aseguro que la textura del metal no tiene nada que ver con la de la madera ¡en clase tenemos casi un pique para ver quién consigue terminar el día sin romper ningún pelo!
La verdad es que me está encantando. Las horas en el taller se me pasan como si fueran minutos, y es tan estimulante... llevamos pocos días y tengo la sensación de que podría hacer cualquier cosa.
Y ya si pienso en las posibilidades de combinar estas técnicas con otros materiales de los que conozco... uf, uf, uf, tengo que ponerme ya a diseñar joyitas nuevas.
Porque digan lo que digan, una verdadera joya no tiene por qué estar hecha de oro.
¿O sí?